Preparacion:
Si las becadas están recién muertas, las dejamos colgadas durante dos días en lugar fresco y seco, una vez desplumadas y chamuscadas. Lo normal es tenerlas congeladas para que con la descongelación se ablande un poco su carne. Limpiamos el interior y sacamos el hígado y el corazón limpio, reservamos y el resto tiramos. Picamos en brounoisse la cebolla, el perejil, el tomillo y los ajos, y lo mezclamos con el corazón y el hígado. Rellenamos con la mezcla el interior de la becadas y cosemos para que permanezca en su interior. Ponemos el aceite en una cazuela e introducimos las becadas y salpimentamos. Cuando estén doradas por el exterior las aves, agregamos el caldo de ave y los nabos pelados y lavados. Tapamos la cazuela y dejamos que rompa a hervir a fuego fuerte, bajamos el fuego al mínimo y cocinamos a fuego suave durante unas dos horas. Agregamos el vino de jerez hacia la mitad de la cocción. Vigilamos la cocción y retiramos los nabos según vayan estando tiernos, para que no se deshagan. Una vez tiernas las becadas, las sacamos de la cazuela. La salsa la pasamos por el colador chino y la ligamos para que espese con un poco de maicena. Corregimos el punto de sal. Añadimos los nabos cocidos a la salsa y damos un hervor. Servimos las becadas quitando el hilo. Colocamos cada becada sobre una rebanada de pan frito y salseada ligeramente con su propia salsa. El resto de la salsa la servimos en una salsera aparte con los nabos en trozos pequeños como guarnición.
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