Preparacion: templar la leche y el agua en un cazo de fondo grueso; añadir la mantequilla y una pizca de sal y esperar a que comience a hervir.
Paso 2 Retirar del fuego e incorporar la harina de golpe, moviendo con una cuchara vigorosamente, hasta conseguir una masa homogénea; ponerlo de nuevo a fuego lento hasta que la masa se despegue de las paredes y entonces retirar del calor.
Paso 3 Añadir el queso rallado y el comino, removiendo sin parar y por último, incorporar los huevos uno a uno a la masa, hasta que tome un color brillante y dorado, debemos conseguir una crema espesa pero bien trabada. Freír en una sartén honda con abundante aceite caliente y de dos en dos; la temperatura es muy importante para que los buñuelos se frían correctamente; si está demasiado caliente, los buñuelos se queman por fuera pero no se inflan, y si está frío se empapan demasiado en aceite y caen al fondo de la sartén. Deben flotar en el aceite y esperar a que ellos mismos se den la vuelta solos; entonces retirar con una espumadera y escurrir sobre papel. Servir bien calientes.
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